El receptor Salvador Pérez no sólo es el Jugador Más Valioso de la recién concluida Serie Mundial; también es la cara más visible de una franquicia pujante y ganadora
Salvador Pérez tiene tres llamados al Juego de Estrellas, dos guantes de oro, un anillo de campeón y un trofeo que le acredita como el Jugador Más Valioso de la última Serie Mundial.
Hay algo más importante que eso: además de lo citado, Pérez tiene apenas 25 años de nacido.
El receptor venezolano es el pelotero más nombrado del planeta hoy por hoy, a una edad en la que la mayoría de los catchers está adueñándose de la titularidad en las Grandes Ligas.
“Es el corazón de los Reales”, tituló The New York Times, uno entre decenas de diarios y portales especializados en deportes que dedicaron ayer un espacio generoso a la campaña del venezolano en la recién finalizada postemporada.
Pérez se unió a Alcides Escobar para igualar la hazaña de Pablo Sandoval y Marco Scutaro en 2012. Aquellos se convirtieron en la primera pareja de venezolanos que consigue el Más Valioso tanto en el clásico de otoño como en la Serie de Campeonato con un mismo equipo, en una misma zafra. Estos, al repetir, hacen pensar que la hazaña es cosa fácil.
“Tuvo un lance sencillamente fenomenal”, exclamó el manager de Kansas City, Ned Yost, citado por ESPN.com.
Pérez dejó una línea ofensiva de .364/.391/.455 contra el reputado pitcheo de los Mets. Fue uno de los bates más calientes de los monarcas y ayudó decisivamente en la labor de sus lanzadores, detrás del plato.
También fue el principal porrista de su equipo, siempre recostado de la baranda del dugout, atento a lo que sucedía en el terreno, y siempre presto a derramar sobre sus compañeros el enorme termo de bebida energética que hay en cada cueva.
La última víctima del carabobeño en 2015 fue un reportero, que hacía su trabajo en medio de la celebración, en el Citi Field de Nueva York. Ante la mirada de los camarógrafos, se acercó por detrás del hombre y le lanzó encima los 30 litros de Gatorade helado, con que puso punto y final a su brillante campeonato.
“Si hay algo de lo que me arrepiento”, expresó Yost, “es de haberlo sustituido por un corredor emergente en pleno extrainning. Eso abrió las puertas para la reacción de cinco carreras que anotamos. Pero me habría encantado verle saltar a los brazos de (el cerrador) Wade Davis en el último out”.
Siete receptores han sido Jugador Más Valioso en una Serie Mundial, pero ninguno lo había conseguido desde 1992, cuando se la llevó Pat Borders, de los Azulejos.
Únicamente ha habido otro catcher con tres viajes al Juego de Estrellas y un anillo de campeón a la edad de 25 años. Su nombre es Yogi Berra, nada menos, y quizás esté ya esperándole en el Salón de la Fama. El tiempo dirá.
El dato
Sólo siete receptores han ganado el Más Valioso en una Serie Mundial. Son ellos Gene Tenace (1972, Oakland), Johnny Bench (1973, Cincinnati), Steve Yeager (1981, Los Ángeles), Darrell Porter (1982, San Luis), Rick Dempsey (1983, Baltimore), Pat Borders (1992, Toronto) y Salvador Pérez (2015, Kansas City)
En frases
“Es una bestia. Un monstruo. Es nuestro monstruo. Él da todo lo que tiene, siempre. Sin él, no estamos aquí en este momento”
Lorenzo Cain
CENTERFIELDER DE KC
“Salvi es por deseo y corazón. No importa de qué se trate, siempre vas a querer tenerlo metido en situaciones de difíciles, para que resuelva”
Dayton Moore
GERENTE GENERAL DE KC